Control Biológico de Parásitos en Bosques Protegidos: El Caso de la Procesionaria del Pino
Estrategias ecológicas para la gestión de plagas sin fitosanitarios químicos
Publicado el 14 de marzo de 2025 · 8 min de lectura
La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) es una de las plagas más dañinas en los bosques periurbanos del sur de Europa. Cada invierno, sus orugas descienden de los pinos en procesión, provocando reacciones alérgicas en personas y animales, y debilitando los árboles hasta hacerlos vulnerables a otros patógenos. En los programas de adopción de árboles centenarios, el control de esta plaga es una prioridad.
Desde 2021, el equipo de Adoptionpress ha implementado un plan de control biológico en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, evitando por completo el uso de insecticidas químicos. Las medidas se basan en dos líneas de actuación: fomento de depredadores naturales y trampeo de feromonas.
Se han instalado 120 cajas nido para aves insectívoras —carboneros comunes y herrerillos— distribuidas en una cuadrícula de 200 × 200 metros. Estas aves consumen las larvas en sus primeros estadios, cuando aún no han desarrollado los pelos urticantes. Los censos semanales muestran una ocupación del 74 % de las cajas durante la temporada de cría.
Paralelamente, se colocaron trampas de feromonas sexuales específicas para T. pityocampa, con una densidad de 4 trampas por hectárea. Las trampas capturan a los machos adultos antes de que puedan fecundar a las hembras, interrumpiendo el ciclo reproductivo. Los datos de tres temporadas consecutivas indican una reducción del 68 % en la densidad de bolsas de orugas en las parcelas tratadas, frente a las zonas de control sin intervención.
El protocolo incluye también la señalización de los árboles con nidos activos y la formación de los padrinos para que puedan identificar las bolsas y notificar su presencia sin riesgo de contacto. Se entrega a cada adoptante una guía ilustrada con las fases del ciclo de la procesionaria y las medidas de seguridad básicas.
Este enfoque integrado demuestra que es posible gestionar plagas forestales en entornos urbanos sin recurrir a productos químicos, manteniendo la biodiversidad y la seguridad de los visitantes. Los resultados se presentarán en el próximo congreso de la Sociedad Española de Ciencias Forestales.